Mi
“yo” lector
No
recuerdo con exactitud cuál fue mi primera relación con los libros, ya que
desde pequeña éstos fueron y son algo muy común en casa. Mi mamá y mi papá
siempre nos leían cuentos a mí y a mis hermanos. También, mi tía Ester me
regalaba muchos libros y recuerdo que muchos de ellos eran sobre brujas o hadas,
porque me gustan mucho las historias de fantasía.
El
primer libro que recuerdo haber leído fue Historia
de un amor exagerado, de Graciela Montes. Me lo habían hecho leer en la
escuela, en tercer grado y el primer día que lo comenzamos me gustó tanto que
lo seguí leyendo en mi casa hasta terminarlo y, durante ese mismo año lo leí
dos veces más. Ese libro hizo que me volviera una amante de las historias de
amor. Además, hay otro texto que me marco mucho: Anne, la de tejas verdes, de Lucy M. Montgomery, que cuenta como
una chica de 11 años es adoptada por dos hermanos, quienes fueron los primeros
en ser amables con ella; también como conoce a su mejor amiga y viven aventuras
juntas y cuando se enamora por primera vez. La historia me marcó, me atrapó y
me identifique con Anne, la protagonista.
El
tema de prestar libros es muy difícil para mí, debido a que no me gusta que
tenga ni una mínima marquita que el libro no traía. Por lo tanto, soy bastante estricta
respecto a quién prestar. Esta persona debe ser de confianza, no puede marcar
ni doblar las hojas, doblar o romper la tapa y, claramente, devolverlo. Si pasa
mucho tiempo desde el préstamo le pregunto qué ocurrió. Los libros que leo son
muy preciados para mí.
Los
cambios en la lectura debido a la tecnología no me afectaron en nada. Sigo prefiriendo
leer en papel. Me gusta tener el libro y poder armar mi biblioteca en casa.
Mi
lugar favorito para leer es mi cuarto, mi zona de confort en donde puedo
conectarme con la lectura del momento. Los
lugares donde no puedo leer son aquellos donde hay otras personas y ruido,
porque me desconcentra.
Muy
pocas veces leo de día. El momento del día en que me gusta leer es la
madrugada, cuando ya todos en mi casa duermen, hay silencio y tranquilidad. Así,
me dejo llevar por la historia hasta que amanezca.
Por
lo que les compartí antes escribir, subrayar y marcar los libros no está en mis
planes. Siento que arruino el libro. Lo máximo que hago es pegar un post tick en
la hoja que quiero marcar o escribir en un papel aparte las paginas donde hay
algo que me gustó y la guardo dentro del libro. Nada más que eso.
Tengo
varios libros que no pude terminar, porque no me atraparon y los termino
dejando. Odio dejarlos sin terminar, siento que debería darles otra oportunidad
para atraparme. Muchas veces, me propongo terminarlos, lo hago y hasta terminan
gustándome. Otros, no me gustaron. Sigo teniendo algunos títulos por terminar. O
sea, que mis frustraciones como lectora son no poder acabar una lectura, porque
no me atrapo; además, me molestan mucho las malas adaptaciones cinematográficas
y que el escritor de una saga se demore mucho en sacar el siguiente libro dejándome
con la intriga de lo que sucederá.
La
verdad es que no tengo un autor favorito. No me guio por los autores, sino que
por las historias al elegir un libro. Solo hay una autora de la cual leí varias
obras que me encantaron, aunque no la considero mi autora favorita (Joss
Stirling).
Mis
géneros literarios favoritos son el romántico, el fantástico y, en Moner medida,
el de acción. De todas formas, siempre estoy abierta a leer otros géneros para
conocer más.
Desde
chica me enseñaron que leer es muy lindo y me gustaba y me gusta sentir que
algo que no es real tanto la atención que me haga sentir que estoy dentro de la
historia. Me parece muy hermoso poder desconectarme de la realidad, olvidarme
de lo que me rodea y poder estar horas y horas leyendo sin darme cuenta.
La
lectura obligatoria no me agrada, ya que la mayoría de las veces son libros no
me interesan y el hecho de que me obliguen a leerlos les saca el gusto por
leerlos y lo interesante que puedan tener. Cabe destacar, que algunos de ellos
terminaron encantándome, aunque no pasa muy seguido.
Después
de todo lo que les relaté, considero que mi manera de leer es un poco bizarra. Suelo
adelantarme en la lectura para calmar la ansiedad que me provoca cuando algo
pasa entre los personajes y necesito ver qué sucederá. Aunque nunca me salto ni
una palabra, luego siempre regreso para atrás.
Mi otro yo.

Lo que leímos, el momento y el lugar en que lo hicimos, el recuerdo de esa lectura, dibuja también la propia historia. Cuando los libros están con nosotros desde la infancia, cuando hemos armado un vínculo amoroso con ellos, sutil manera de reeditar el amor de quienes nos los acercaron, leer es entretenimiento y, además, una tarea fascinante, provocadora, apasionante y, muchas veces, reveladora de nosotros mismos. Paradójicamente, la distracción atrae hacia sí al que quiere alejarse yéndose a ese mundo imaginario, donde termina por encontrarse.
ResponderEliminarOjalá le encuentres sentido a nuestra tarea, independientemente de si el libro gusta o no, pues se trata de equilibrar lo deseado con lo necesario.
Gracias por compartir.