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miércoles, 17 de abril de 2019

Biografía lectora de Maia Liamgot

¿Cómo surgió, cómo progresó, cómo es actualmente y cómo terminará esta Maia lectora? (Bueno, quizás la última no)

Si me pongo a pensar mi primer recuerdo con los libros creo que es desde cuando era muy chica ya que mi mamá me leía un cuento o parte de un libro antes de irme a dormir, ella siempre disfrutó mucho de la lectura y además es dramaturga así que me fomentaba bastante leer y hoy en día lo sigue haciendo, aunque no me suelo atrapar muy fácil con los libros. Me acuerdo también que en mi casa habían dos bibliotecas, una en el living y otra en su escritorio, cuando yo ya era más grande y me aburría agarraba uno al azar y empezaba a leer aunque no me interesaban en lo más mínimo lo que contaban y nunca los terminaba.

Los dos primeros libros que recuerdo que me encantaron en mi infancia fueron “Familias la mía, la tuya, la de los demás” y “Mis primeras aventuras en el jardín”, los dos hablan sobre lo diferentes que pueden ser los niños y cómo se comportan o que hábitos tienen dependiendo de sus familias. Cuando ya era más grande (como a los 10 años) me regalaron para mi cumpleaños un libro llamado “Tengo un monstruo en el bolsillo” de Graciela Montes, como el titulo no me resultaba conocido relacionándolo a la biblioteca de mi escuela no le tenía mucha fe, pero después de empezarlo me di cuenta que me equivocaba y marcó una antes y un después en mi vida lectora ya que terminó siendo mi libro favorito hasta hoy en día.

Toda mi vida leí en castellano pero el año pasado estuve intentando implementar la lectura en inglés, tengo un inglés bastante avanzado pero lo que me sucede es que los textos que empecé a leer usan palabras muy extrañas o no muy comunes y si es una palabra no pasa nada, pero resultaban ser muchas y no lograba entender ni una oración, por eso decidí este año buscar lecturas más fáciles para empezar. Me acuerdo también que hace dos años en francés en el Liceo nos dieron para leer “Caperucita Roja” que por más de ser un cuento conocido no fue tan fácil leerlo. De todos modos me gusta probar leer en otros idiomas porque es totalmente una nueva experiencia, ejercitas más el cerebro y también te puede ayudar mucho para el vocabulario o la escritura en ese idioma.

Algo que siempre me pasó es que necesito del silencio para leer, por eso me suele gustar hacerlo antes de irme a dormir o en mi terraza que son los momentos y lugares que considero más tranquilos; cuando me hacían leer en la primaria en hora de clase la pasaba mal porque no había forma de que me concentre y cualquier ínfimo ruido me distraía, asimismo el lugar más cómodo me parece mi cama o el sillón de mi living, un lugar donde pueda descansar el cuerpo porque si no me empiezo a mover y siendo yo tan hiperactiva me aburro. Otra cosa que siempre fue así es que no puedo empezar un libro y no terminarlo, por más aburrido que sea tengo esa obsesión que no puedo controlar y básicamente paso la mirada por arriba de las oraciones y no les presto atención.

En la escuela la literatura se tiene bastante en cuenta pero lo que suele pasar es la obligación que conlleva, mucho de lo que nos dan para leer no nos suele interesar ya sea por su historia o porque no todos en el aula tenemos los mismos gustos literarios, pero al leer por obligación no se aprovecha tanto la lectura ni el texto; de todos modos no se me ocurre una solución para los profesores de literatura porque no hay otra forma de evaluar una materia que se basa en leer, lo que sí está bueno que vayan variando los géneros de lo que leemos así cada alumno se siente a gusto y así el que no lee mucho puede descubrir qué es lo que más le gusta.

Para finalizar voy a poner una imagen de mi primer libro, sí, lo había decorado todo como para que pareciera un libro de verdad aunque en la foto no se note la dedicación; antes de terminar una aclaración más: tenía seis años y muchas faltas de ortografía pero es muy tierno y muestra mi primer inicio en la escritura.

1 comentario:

  1. Interesante, personal y claro el recorrido que trazás sobre tu trayectoria, en la que leer conduce a escribir del mismo modo en que la escritura lleva a leer; interactúan, se complementan y modifican. Un ida y vuelta que coincide con el trabajo que hacemos en la escuela.
    Ojalá el trabajo que compartiremos desde ahora te lleve a lecturas que sean nuevas experiencias significativas para tu vida.
    Gracias por compartir.

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