La Ignorancia que Incentiva
En imágenes borrosas recuerdo a mi vieja leyéndome la famosa obra "El Principito" y cuentos de "María Elena Walsh" en su mayoría, ayudándome a dormir. Debido a las complicaciones que concebía de chica con el sueño, me habían recomendado leer antes de dormir. Fue ahí cuando al rededor de los 6 años, solía todas las noches leer un libro. Siempre muy acompañada de las historietas de Yo Matías, Condorito, Mafalda, Mundo Gaturro, y libros de Mitología Griega. Entre otros que solía robarle a mis hermanos mayores y no recuerdo sus nombres, uno de ellos ''Expedición al Amazonas'' de Ana María Shua,
Al paso que fuí creciendo, me fanaticé con ''Caídos del Mapa'', leí con mucha emoción toda la saga. Y más cercano a la pre-adolescencia, cuando mi entorno solía leer los libros famosos de esa época como, ''Bajo La Misma Estrella'' y demás, intenté leerlos para ver que era lo que tanto les despertaba, pero nunca me atraparon, los consideraba muy cursi. Mientras tanto, solía leer muchísimo en Wattpad, novelas que ni siquiera recuerdo de que trataban, pero creo estar lo suficientemente segura de que eran tan cursis y cliché como veía los libros de John Green, que rechazaba en ese momento.
Actualmente, para leer y escribir prefiero la hoja y el papel, antes que un aparato tecnológico. Más que nada porque me gusta muchísimo más tenerlo en físico, sumado a que puedo subrayar con lápiz las palabras o frases que considere clave, o simplemente me gusten.
Siempre presente las ''reglas'' que me transmitió mi hermano hacia los libros. Jamás escribirlos con lapicera, siempre con lápiz. No doblarles las puntas, ni abrirlos al máximo. Tratarlos como una reliquia, que no se caigan ni se golpeen.
Sin tener en cuenta todos los libros que leí por parte del colegio, que regalaban por placer o nos hacían leerlos para trabajos, más los que no recuerdo, en primer año comencé a leer Eduardo Galeano, con ''El Libro de los Abrazos'' yo creo que se abrió una nueva etapa en mi vida como lectora, ya empezando a leer libros más maduros y de más análisis. Me convertí en una gran admiradora de Galeano. Leí ''Mujeres'' un libro hermosísimo. También ''Los Hijos de los Días'', libro que jamás terminé porque no lo encuentro, ya que era de mi vieja y ni ella sabe donde lo dejó, triste. En mi biblioteca tengo otros de él, como ''Las Venas Abiertas de America Latina'' y ''Memoria del Fuego I''.
A la misma edad que comencé a leerlo, también leí libros de psicología como ''¡Ojalá te enamores!'' de Gabriela Insua, sobre el amor adolescente. ''No existes'' de Ramiro Fernando Abraham. Entre otros libros como ''Amor Liquido'' del famoso Bauman, que no terminé.
Pasé primero y segundo año entre libros como esos, hasta que a principios de tercero, mi hermano comenzó a bombardearme con libros de feminismo como, ''Putita Golosa'' de Luciana Peker, ''La Rosa Roja'' sobre la vida de la feminista socialista Rosa Luxemburgo, ''Mujeres Insolentes de la Historia'' y ''La Teoría de King Kong'', regalo de mi cuñada.
Ya a fines de ese año, entre la biblioteca de mi pieza encontré ''Rayuela'' de Cortázar, libro que había pedido leer en septimo grado. Al tenerlo comencé a leerlo y como no lo comprendía, lo abandoné. Entonces decidí retomarlo a mis 15 años, pero antes de leerlo preferí comenzar con otros del famoso autor. Leí ''Bestiario'' e ''Historias de Cronopios y de Famas'', me encantaron, me enamoraron y me convirtieron en una gran fan de Cortázar. A pesar de que no haya leído más libros, que pienso hacerlo en este tiempo cuando pueda comprarlos, suelo escuchar en Youtube textos leídos por él, una verdadera caricia al alma esa voz argentina pero con acento francés. Admiro fuertemente su habilidad de cosa tan simple como subir una escalera, convertirla en algo poético. Su capacidad de romper con la cotidianidad.
En la misma época desperté un interés muy grande por la trilogía ''El Señor de los Anillos'', una historia fantástica que considero una obra de arte enorme. Lamentablemente vi primero las películas, a partir de eso decidí leer ''El Hobbit'' sin ver la película, y luego leer la trilogía.
También me interesa mucho la filosofía, es una de las carreras que me interesaría seguir, es por eso que estoy leyendo ''El Mundo de Sofía'', una increíble novela literaria sobre la historia de la filosofía.
En los lugares al aire libre, como la Agronomía, hermosa y cómoda, por lo cerca que me queda, es donde más disfruto leer, rodeada de árboles. Lo siento más puro y me ayuda en la concentración y la calma. También gusto de ir hasta la biblioteca nacional a leer, pero no adentro (ya que cuando fuí, todas las ventanas estaban cerradas, y un pleno silencio que en vez de ayudarme a concentrarme, me dormía), sino en su entrada, tampoco en el parque principal, me refiero a la parte del cemento elevado, sentarme en el borde y leer a esa altura. No lo suelo hacer muy seguido ya que me queda muy lejos, pero es algo que gozo.
La lectura te nutre, te sensibiliza y lo más importante, te hace pensar. Es por eso que jamás hay que obligar a alguien a que lo haga, sino incentivarlo. La obligación suele arruinar lo bello de las cosas generando rechazo en las personas, el gran error de la literatura (o mejor dicho lengua) en el colegio es ese, la falta de pasión al transmitirlo.
Un libro te abre puertas cálidas que te rompen con palabras. Destroza cada ignorante que cree no serlo. Ya que, como decía Socrátes ''más sabia es la que sabe lo que no sabe''.



Interesante, personal y emotivo el recorrido que trazás sobre tu trayectoria de lectora. Amores con los libros y riruales para leer que se transmiten y se comparten en lugares elegidos con autores "que enamoran". Entonces, los libros son parte de nuestras vidas, compañeros y amigos en esta aventura apasionante en que nos embarcamos cuando leemos.
ResponderEliminarPor suerte, la obligación, creo, no mata la belleza de un libro, en todo caso, mata el deseo de leer y quien no lee se la pierde. El desafío que se plantea en y con las clases de literatura está en equilibrar necesidad y deseo, en elegir leer o no y hacerse responsable de la decisión. Además, si solo deja de leer quien ya lee, los que nunca lo hacen no eligen y se someten a la costumbre; para despabilar la apatía y sacudir la normalidad, también está la escuela.
Gracias por compartir y a seguir esta charla con lo por venir.