Identidad Nacional.
Desde que nací,
convivo entre el puro privilegio.
Pero no de ese privilegio,
no me malentiendas.
Para mis tatarabuelos españoles,
nacer
y tener techo,
comida, ropa y familia,
es algo que tenés por sentado.
Para mi ascendencia africana,
esta piel de porcelana
me brinda una protección
que ellos nunca conocieron.
Y así convivo.
Los tatarabuelos de mis tatarabuelos
mataron y esclavizaron
a los tatarabuelos de mis otros tatarabuelos.
Nací en Argentina, Buenos Aires.
El lugar más inhóspito
de nuestro territorio sagrado.
Este territorio
que algún antepasado mío saqueó.
La nacionalidad es un invento
del asesino blanco
que mató al indigena
que ya estaba.
¿Ser argentinx, qué es?
¿Es comer animales
ensangrentados y profanados?
¿es gritar cuando un payaso con camiseta
le pega a un arco?
Los que alguna vez
nos sentamos al rayo del sol
desde lo alto de una cumbre
y lloramos en su presencia,
sabemos qué es ser argentinx,
y los espíritus de nuestra tierra
nos enseñan
cómo se venera.
Mi linaje contrariado
coexiste en mis manos,
en mi sangre,
en mis ideas y
en mis pies.
Se conectaron en algún punto
y me parieron acá.
En tierra robada
para que aprendiera
a valorarla.
*
A nadie le gusta
que le pongan en cara
qué es lo que hace mal.
Y yo lo entiendo,
profundamente.
Pero
qué hipocresía tan grande
enseñarme a cuidar,
a amar,
a respetar,
y luego
enseñarme a masticar
entrañas de un ser
que estuvo vivo.
En Argentina,
el lugar donde respiré
por primera vez,
donde crecí,
tomamos ésto
como algo tan natural,
como si fuera normal.
Soy yo
la irrespetuosa,
cuando insisto en que sepan
el daño que están haciéndole
a nuestro planeta.
Si la nacionalidad se basa
en degollar,
en lastimar,
en despedazar,
en asesinar mirando a los ojos,
no quiero tener
nada que ver
con mi país.
*
Toda mi infancia
me la pasé recorriendo el Norte
Un lugar, tan cálido,
tan dulce.
Retumban los tambores
debajo de los pies,
como si los muertos y los ancestros
estuvieran todo el año
de carnaval.
El sol te besa la piel
y el viento
lleva cantatas
a los árboles.
Todos los ojos
en los que
poses tu mirada,
serán recordados.
Soy solo una,
de los miles
que fueron y volvieron,
pero
una partícula de alma
queda atrás
al regresar.
Los que tocaron
mi tierra,
lloran
por volver a verla.
*
Mis tatarabuelos
eran africanos.
La famosa cuna del mundo,
que todos decidieron
dejar para siempre atrás.
Negros,
negros de alma y de piel,
a los que mi país
se encarga de encasillar
y odiar.
Mis tatarabuelos, repudiados
por el color
que les tocó llevar.
Yo los siento
guiarme,
cuidarme,
enseñarme.
La sangre
dentro de mis venas,
la llevo con orgullo.
Latinoamérica
es mi casa.
Casa de hermanos
de todos los colores,
de todas las religiones,
de todas las canciones.
El sol nos despierta
y nos acuesta
por igual.
Las estaciones
nos visten de la misma manera.
Mis ancestros
nunca dejarán
que los colonizadores
nos pasen por arriba
nunca más.
Rugen dentro de mí.
Y aunque
mi propio linaje contrariado,
me parió
A ellos son los que
no pienso olvidar.