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lunes, 6 de julio de 2020

Escrituras en diálogo




VOS   YO   NOSOTRES


Leímos, reflexionamos y escribimos.
Nos sentimos solxs, a veces un poquito menos o más, nos extrañamos.
Leí, reflexioné y decidí juntarlxs para juntarnxs en un solo espacio (simulacro impotente de las resonancias del aula) lleno de voces que dicen, gritan, desean, se miran y nos ven.
Acá ustedes y un encuentro virtual de la diversidad que somos:








Por la ventana pasan las casas y por mis auriculares suena Spinetta. Pestañeo y todo cambia. Las casas se desvanecen y el paisaje se vuelve verde. Del fondo del pasillo salen tres músicos y dos bailarines, igual de coloridos que yo. Bailan el wititi y me tienden la mano para que los acompañe. La música es conocida y extraña al mismo tiempo, y mis pies bailan independientes. Giramos y saltamos hasta que el tren frena, una voz anuncia el fin del recorrido, y la llegada a Aguas Calientes*. Dejo la estación y miro para arriba, me espera un camino largo y empinado. Todo cambia otra vez, me encuentro al pie de unas escaleras. En el barrio de Santa Teresa ya no entra más gente. En la Escalera de Salarón* cada uno agrega su parte, decorando los 215 escalones hay venecitas de todos los colores y formas. Mientras subo, distingo las banderitas pintadas en los mosaicos. En la cima me siento a descansar, un chico, tres escalones más abajo, toca una canción en su guitarra y cantamos, juntos, una letra en portugués. Arranco el descenso. El frío de la montaña invade mis pulmones y exhalo vapor, lo hago varias veces y juego a ser un dragón, como cuando era chica. Una mujer se ríe al lado mío, me agarra las manos entre sus guantes y me da un beso. Caminamos juntas por un rato, hasta encontrar un parchecito de sol, nos calentamos abrazadas.

La identidad es un tema que nos interpela a todos y a todo, estamos compuestos plenamente por ella y asimismo es la que ayuda al mundo a subsistir, mediante las distintas identidades se podría decir que es posible que se creen mundos dentro de este mundo, como dice Galeano, y sin la existencia de estos mundos dentro de nuestro mundo no existirían las diversidades, las que nos hacen nutrirnos cada día y aprender algo más,
El tema de nuestras características personales es algo que pienso bastante, por mucho tiempo creo que yo y hasta la mayoría de las personas actuamos buscando agradar al resto, pero me parece importante hacer el cambio de que esa no sea nuestra meta, que nuestra meta sea ser puramente nosotros mismos, sin pensar en el qué dirán, solo actuar como nuestra mente nos dice, cómo nuestro corazón palpita y reacciona a lo que nos rodea.

También un poco la identidad viene de antes, de antes de que empecemos a ser verdaderamente conscientes, por la forma en la que te crían, el ambiente en el que sos criado, la gente con la que te relacionas. Como todas nuestras formas de pensar y lo que pensamos, nos lo inculcaron. Quizás algunas cosas las reconstruimos o las eliminamos porque no nos gustan, pero parte de una base que no fue principalmente pensada por nosotros mismos.

La identidad es aquello que nos hace sentir que pertenecemos a algo aún mucho más grande, que nos conmueva y genera emociones muy fuertes. 
Como bien dice el dicho popular: “en la variedad está el gusto”. Y, aquí, es donde la identidad se torna compleja, debido a que la diversidad requiere de sujetos respetuosos y tolerantes con el otro. Todos nos necesitamos, nos complementamos, aprendemos y enriquecemos con el otro.
Esta uniformización actual nos involucra a todos, no es sangrienta, pero genera mucho sufrimiento a aquellos que no pueden acceder a pertenecer. Es muy loco pensar que un adolescente chino y yo, pertenecientes a culturas tan diversas, podemos al mismo tiempo estar comiendo una hamburguesa, usando un jean, zapatillas Converse y mochila Jansport. A mí, en particular, no me genera un peso el tener o no algunas cosas materiales “necesarias” para pertenecer, verme exitosa o ser popular, pero igual que los estereotipos relacionados con los cuerpos ocasionan mucho daño a personas que hacen de estos mandatos sus metas.

Existen seres que buscan su identidad, otros que buscan la forma de perderla, otros que la encuentran y otros que al tenerla no la entienden. La identidad es algo propio que define a unx, y que unx da que quiere que lo defina.

Somos nuestra identidad colectiva e individual, y solo resistimos unidos.
Qué posibilidad maravillosa ser capaz de hablar de identidad, ¿no?
Soy Argentina, mujer, feminista, lesbiana, gorda, latinoamericana. 
¿La identidad se forma? ¿Se nace con identidad? ¿Hasta dónde llega lo permitido en cuanto a ser? ¿Cómo estar seguros de quiénes somos? ¿Es todo un sentir o hay tangible en la identidad? 

Siento que buscar la identidad no es nada fácil porque tenés que tener la posibilidad de buscarla, la posibilidad de viajar para poder descubrirla, la posibilidad de estar abierto mentalmente para poder verla y encontrarla, hay que tener mucha valentía también porque puede desequilibrar un poco el ¿Quién soy?.
Yo cuando sea más grande tengo pensado irme por un tiempo a otro país y siempre me pregunto el ¿Por qué? y nunca me lo puedo responder muy bien pero igual creo que me iría para no quedarme siempre en el mismo lugar porque siento que si pasa eso es aburrido.

Creo que uno puede cambiar lo que uno es cuantas veces quiera, pero entonces ¿somos lo que hacemos para cambiar lo que somos o somos lo que cambiamos para hacer lo que somos?
Entonces, si todo el tiempo estamos condicionados por la ropa que usamos, el idioma que hablamos, que comida comemos, de dónde venimos ¿es eso lo que al final marca nuestra identidad? Y ¿cómo podemos asegurarnos de elegir de verdad? 

Hay desigualdad en el funcionamiento del mundo.
En América Latina está todo lo que buscas, es un largo territorio lleno de historias, de identidades, de vivencias, de realidades, de mundos. Fuimos saqueados, colonizados, asesinados, violadas nuestras mentes, almas, cuerpos, territorios. Aunque no todos tengamos ancestros de estas tierras, conectamos con las vivencias y realidades de nuestro territorio. Nuestros hermanos sufrieron la colonización, la usurpación, los secuestros para analizarnos como si fuésemos un experimento, una desgracia necesitada de civilización. 
Nuestra responsabilidad es ponernos de pie, ayudarnos entre todos a vencer, a no olvidar. Porque en nuestras venas retumba el “Nunca más”, porque esos dolores fueron planteados por un sistema enemigo de la gente. Un sistema que quiso que perdamos la identidad y la solidaridad, pero solo la hizo más fuerte. 

Cuando me levanto, estoy de vuelta en el subte, que se vacía. Todes bajamos en la estación Catedral, mis amigas, yo y un grupo enorme de gente colorida y orgullosa, igual que nosotres. Afuera, olores, sonidos y colores se mezclan.

Qué cosas elegimos para describir nuestra identidad individual son tan importantes como las que usamos para decir que no somos. Y además de nuestra identidad individual, está nuestra identidad colectiva, nuestra individualidad es parte de una identidad mayor y puede o no compartir exactamente todos sus aspectos. El mundo cambia. Y nosotres nos adaptamos a él.
Somos lo que éramos hace unos años, somos lo que odiamos y lo que hacemos aunque no nos hace bien, somos lo que todavía no probamos, somos todo o somos nada, somos lo que nunca sucede aunque queramos con muchas fuerzas y enfrentamos con tristeza pero sin sorprendernos. Somos lo que no somos. Somos lo que seguimos siendo aunque parezca que el mundo entero  quiere cambiar, reemplazar, eliminar, El punto es nunca dejar de sentir que somos eso que es nuestra identidad, Saber que la elegimos y re elegimos todos los días. Estar abiertos a que un día quizás no la elijamos más. 

Nuestra identidad no es fija, porque nosotrxs no lo somos. Somos como un mar con olas revoltosas y cada ola es un segundo de nuestra vida en el que cada segundo somos diferentes y a veces hasta no nos damos cuenta.  
Esto me hace pensar en si como seres humanos individuales somos realmente insignificantes viéndonos de una manera global, o tan significantes que cada acción que hagamos importa más de lo que pensamos, porque en fin quienes construímos lo que vemos somos nosotrxs. Me apunto más a la segunda opción porque creo que realmente si vivimos en sociedad es casi imposible en la mayoría de los aspectos de la vida que lo individual no afecte en lo colectivo.
Las chicas se van caminando de la mano, pero yo me quedo. Planto los pies en el piso y respiro, respiramos. El lago refleja las montañas, y el reflejo se distorsiona cuando cae el agua de las Cataratas. El agua cae en las piedras que nos pinchan los pies; los mismos pies que se queman con la arena del mediodía, los que sienten el musgo verde y los que duelen después de subir tantos escalones, pero no nos importa, la vista lo vale. Y el camino también, porque, aunque las venecitas tienen banderas, todos los colores arman el dibujo.