En este tiempo en que se nos impone la distancia, seguimos
inventando maneras de burlarla. Las palabras soplan aire fresco y nos
despeinan las ganas y las alborotan tanto que surge lo impensado: todes
extrañamos el aula. Exiliados momentáneamente, cada une pinta con su color preferido y entre todes una obra colectiva, única, irrepetible, retrato del instante. Entonces, el encuentro es una fiesta de bienvenida, la primera de
varias en que celebraremos cada regreso.
Mientras
tanto, los corazones sonríen.
El
mío también.
Les
extraño y abrazo que dure hasta la vuelta.
G. A.



