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viernes, 19 de abril de 2019

Biografía Lectora de Lucía Fancubierta




                                         ¿Amor u odio?


   Mi amor hacia la literatura siempre fue algo muy dudoso. Mi primer libro leído fue como mi primera experiencia emocionante que tuve con uno. El libro era Diario de Nikki de ´´Rachel Renée Russell´´. En aquella época me pareció uno de los mejores, aunque ahora mismo esa opinión cambió rotundamente. Mientras lo leía, recuerdo haberle dicho a mí mamá que, en mi mente, parecía estar viendo una película, que todas las escenas leídas eran imaginadas en mi cabeza y ese era, y es, el principal motivo para que seguir leyéndolo. Actualmente, el libro tiene que ser entretenido, para así mi cabeza pueda imaginarlo y hacerme enganchar con la trama, si no era así, normalmente me distraigo.

   Desde pequeña, mi curiosidad e interés por la literatura fue escasa, por ende, el terminar un libro para mí siempre fue un gran desafío. Realmente me dolía no poder terminar ni siquiera El Principito, pero, siendo honesta, antes no llegaba a comprender el porqué, ya que, aunque estaba leyendo un libro muy interesante, simplemente me colgaba y tardaba días para poder encontrarle el ritmo de nuevo. Hoy, puedo pensar en una respuesta clara, la pereza. Y en este último año, donde tuve experiencias no muy buenas con la literatura escolar, podría admitir que realmente soy flojera cuando se trata de los libros. Tal vez por eso a veces no me dan ganas de leer, sabiendo que las probabilidades de no tener ganas de terminarlos es grande.

Resultado de imagen para el principito   Hubo más de una vez que la escuela intentó mostrarme el gran arte de la literatura. Muchas de esas veces, estuve en desacuerdo con la elección de libros, y el principal motivo fue el aburrimiento y poco interés que tenía con tal. Aunque, actualmente pensando, tampoco podría culpar a los profesores, era su trabajo y supongo que la intención era mostrarnos lo que significa tener un mejor desarrollo tanto como escritor y también como lector. Sin embargo, eso no cambiaba que, el apenas pensar leer algo que me sentía simplemente obligada a hacerlo, no me llamaba para nada la atención. Y por eso, las mayores veces no me sentía cómoda en la materia de lengua y literatura. Por suerte, este año no son como los demás, ya que los cuentos leídos hasta hoy en día consiguieron ser de mi gusto, y por ahora no tendría mucho para quejarme.

   Nunca fui alguien de tener una biblioteca enorme de libros, con suerte llegaba a tener unos cinco o diez. Recuerdo haber prestado mi libro favorito, en aquel momento, para una antigua amiga, juro haberme arrepentido de hacerlo hasta hoy. Siempre fui y soy muy cuidadosa con mis cosas, prestar algo que realmente le tenía una pasión era difícil para mi. Al recibir nuevamente mi libro de ella, volvió sucio, la capa dura estaba casi rota, tenia las hojas como si estuvieran mojadas. Me sentía muy mal al saber que su interés en cuidar un libro ajeno era mínimo, tanto al punto de entregarlo en ese estado. Después de aquello, era muy raro prestar un libro mío.

   Y aunque tenga pequeños problemas con los libros, luego de intentar leer muchos de ellos o de llegar a prestárselos a personas equivocadas, conseguí tener una gran ayuda en la ortografía y redacción, como también en buscar mis gustos y el interés por escribir algo. Cuando creía no encontrar el libro perfecto para mí, comenzaba a crear mis propias historias, mis propios mundos. Y eso, en unos cuantos años, me interesó. Tanto para llegar al punto de querer estudiar en un futuro letras. Aunque ese plan ya no era atrayente para mí, no ahora.
















1 comentario:

  1. José Saramago, dice que leer e imaginar son dos de las tres puertas principales (la curiosidad es la tercera) por donde se accede al conocimiento de las cosas, del mundo, de nosotros mismos. Cuando las abrimos en la escuela, el desafío está en equilibrar placer y deber, en encontrarnos con otros (la lectura sino es siempre en soledad), en ejercer nuestro derecho a pensar distinto y explicar porqué. También se trata de aprender nuevas formas de leer y de escribir.
    Ojalá le encuentres el sentido a nuestro trabajo y no se cierren las puertas.
    Gracias por compartir.

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