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jueves, 18 de abril de 2019

Biografía lectora de Renata Tokman

"Mis dos lados a la hora de leer"
Desde chica que me cuesta mucho leer, me acuerdo que mis papás me insistían y decían que lea, que eso me iba a servir mucho. Ahora se lo dicen a mi hermana que no le llaman mucho la atención los libros. Algunos recuerdos que tengo de cuando tenía que leer algo para el colegio eran que no lo hacia y me lo terminaban leyendo otras personas, y yo escuchaba, pero me perdía fácilmente. Ahora cuando me llama la atención un libro me pasa lo mismo, me pongo a leer y llega un momento que mis ojos siguen leyendo pero mi cabeza esta pensando otra cosa y me distraigo y después no entiendo lo que leí, porque en un momento pare de leer realmente y solo miraba palabras, entonces vuelvo a donde me quedé. Y así tardo bastante y suelo dejar rápido los libros. No es que no me interese, porque muchas veces me puse a leer, pero en un momento me trabo. Igualmente no se si me cuesta más el principio, cuando estoy por empezar o recién empiezo un libro o después mantenerlo, porque cuando empiezo también estoy medio trabada en el sentido de que tal vez no entiendo todo, o todavía no me llama la atención y ya quiero saber de que va el resto del libro. Pareciera que hay dos lados en mi a la hora de leer, porque me parece muy interesante lo que significa leer, como un libro te puede transmitir muchas cosas y como también podes imaginártelas, y como cada una/o se las imagina de diferentes maneras al estar leyendo exactamente lo mismo. Hay muchas visiones, versiones, interpretaciones... y eso me parece increíble, pero me cuesta poner en práctica la lectura. La época que creo yo que más me llamo la atención la lectura fue a los doce, con un libro que era "Bajo la misma estrella" de John Green, porque yo no leía y había visto la película varias veces, me acuerdo que todo el mundo la veía y hablaban todo el tiempo de eso. No me acuerdo si me dijeron que lo lea o fue decisión mía, pero lo empecé y me atrapó tanto que me acuerdo de la sensación de tenerlo conmigo donde iba y necesitar leerlo, para saber que mas iba a pasar. Lo tenía en todos lados, y por alguna razón lo dejé, y acá es cuando veo los dos lados míos a la hora de ponerme a leer. Ese que se mete en la historia y quiere seguir, y el que nunca puede terminar un libro, y a veces también le cuesta empezar. Desde siempre fue así, hasta hace unos días me paso con un libro que me recomendó mi papá, me dijo que lo tenía que leer, que creía que me iba a gustar porque me interesa el tema del veganismo y los animales, realmente nunca supe si tenía algo que ver porque una noche lo empecé y no es que no me interesó, sino que cuando me empece a dispersar lo dejé, y nunca mas lo agarré y me olvide de que lo tenía que seguir. El libro era "Rebelión en la granja" de George Orwell, y nunca llegue a saber si me interesa o no el libro. En este momento si me dieron ganas de seguirlo. Creo que al no ser algo que hago con frecuencia, me olvido que lo puedo hacer. También leímos uno de Orwell en el colegio, ese si no me atrapó, me pasa mucho cuando nos dan algo para leer en el colegio, me cuesta el doble empezarlo porque no es algo que yo elegí o me recomendaron, es algo que tengo que hacer para aprobar y tal vez no me llame nada la atención y lo estoy haciendo con un fin de aprobar en vez de hacerlo por placer, pero quien sabe tal vez después si me termina gustando, siempre es bueno probar. Además, los otros años siempre sentí que los/as profesores/as que tuve, no daban la materia de una manera que a mi me llame la atención. Me cuesta mucho concentrarme, suelo estar con el celular o hablando en el colegio, pienso que muchas de las cosas que veo en el colegio, o casi todas, no me van a servir para el resto de mi vida. Que si me quiero dedicar al baile, a la música, o cualquiera de las otras cosas que me llaman la atención, no me va a importar en ese entonces lo que vi en la gran mayoría de las materias. Que paso la mayoría del tiempo en el colegio o haciendo cosas del colegio en vez de hacer algo que me llene, y realmente me frustra. Pero hay materias que hacen que no piense eso y que no me fije que hora es a cada rato para ver cuando termina la clase, sino que me dejan pensando. No se si tiene que ver mas con la materia o con quien la da, capaz las dos. Creo que tal vez si otros años hubiera tenido profesores/as que me enseñen lo que para ellos/as es leer, la "magia" o lo que para ellos/as significa, tal vez me llamara ahora mas la atención y ahora esto que estoy contando seria totalmente diferente y en vez de que sea algo que hago muy cada tanto y me cuesta, leer seria algo que haría con facilidad. Pero en fin, es algo que al final, disfruto,  no es lo que mas disfruto sinceramente, pero no descarto para nada la posibilidad de que en poco tiempo este fascinada con la lectura, como en algún momento descubrí la escritura, el baile, la música, el cine y todo lo que ahora me llama la atención.

1 comentario:

  1. Es cierto que leer no debería ser obligatorio y tu recorrido da cuenta con claridad de esta idea. Sin embargo, la escuela, y lo que hacemos en ella, no es una imposición sino el ejercicio de un derecho. Leer sólo será una elección y un acto libre si se sabe leer, esto es, comprender sin dificultades. La escuela puede o no hacernos gustar de la literatura, pero sí debe, ineludiblemente enseñarnos a leer, a comprender. Pasar de la lectura a la escritura y no hablo de ficción o de libros solamente, es dar cuenta de lo que pensamos, sentimos, deseamos; es construir pensamiento propio, cuestionar y cuestionarse y, al comunicarlo, que se entienda. Este es el arduo trabajo y el desafío que se nos abre en el espacio del aula.
    Como los libros, cada materia que cursás tiene algo para enseñarte de vos misma: la autodisciplina, el manejo de la frustración, la diferencia entre lo que gusta y lo que no se entiende, el valor del trabajo, la cooperación, la inmensidad del mundo que es tan vasto y tan increíble. Ojalá disfrutemos de aprender juntas.
    Gracias por compartir.

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