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lunes, 14 de octubre de 2019

Microrrelatos Victoria Otero


                                                                 Lápiz, palidez.
El blanco papel le temía a ese gigante que se le acercaba, queriendo corromper la tranquilidad de su vacío. Pataleaba, escondiéndose del tacto, buscando así frenar con la herida expuesta de las palabras ajenas. Le cegaba la oscuridad de la compañía, le dolía la punta tajante que lo exponía. Más crudo fue su final, doblado en mil partes, encerrado entre paredes a cielo abierto.

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-¡Arriba esa mano! ¡Que no pare, sigan, sigan al ritmo del pulso! ¡Dale que faltan dos versos más para quedar bellas, bellas para el verano! ¡Escriban, escriban, sigan escribiendo, dale que se puede! ¡Dale, dale, tres palabras más y terminamos!

                                                                     Pasión
Con su melodía desencadenó un llanto que todavía canta.

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¡Llame al 0800-soledad y consígase un acompañante!

                                                              Porcelana Tibia
Se acabaron las dudas endebles, las certezas lo moldearon hasta quebrarlo.

                                                                   Verdades
Pintó su pared tapando la humedad. Lluvia, tras lluvia, tras nubes y más lluvias, los pedazos de pintura fueron cayendo sobre su piso. Uno de ellos cayó sobre su cabeza, asfixiándose con su llanto.

                                                                  Desayuno
La tosté aunque su piel ya estaba quemada. La mermelada sirvió para apaciguar el desagrado.

                                                                       Sed
¡No se haga más problema si su cintura excede los 60 centímetros o sus brazos parecen escuálidos! Con esta nueva loción, nadie podrá resistir probar un poco de vos.

                                           

                                              Bernand Herrmann – Psycho
Con la compañía de la púa agasajando el plástico, mis manos danzaban en el vino tinto de la bañera.

1 comentario:

  1. Buen trabajo. Chispas de ingenio y creatividad, aunque solo aparecen en algunos de los textos. No siempre funciona el recurso o el giro elegido para sorprender al lector. A veces, la intencionalidad de la historia a recuperar no es clara.
    En algunos no se alcanza la narratividad imprescindible en un microrrelato (planteamiento, nudo y desenlace), ya que no transmiten una historia completa. Así, lo fragmentario se confunde con lo breve: la brevedad supone ser capaz de condensar una historia a pesar de no contar con muchas palabras.
    NOTA: 7+

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